programa de incentivos para empleados

Los beneficios de un programa de incentivos para empleados

En los ecosistemas empresariales suele existir un departamento de marketing o de comunicación —o en su defecto una agencia externa— que lleva a cabo el control y la difusión de los mensajes clave de la marca, comunicando los beneficios y prestaciones de productos y servicios. Pero no debemos olvidarnos nunca de que toda la estructura empresarial es capaz de comunicar. Y no solo es capaz, sino que lo hace, tanto de manera activa como de manera involuntaria. Desde el CEO hasta el equipo de ventas, pasando por el departamento de Recursos Humanos o Finanzas, cualquier empleado es capaz de comunicar. Si el mensaje se transmite de la manera adecuada al empleado, teniendo en cuenta su capacidad de difusión, dicho empleado tendrá el potencial para ser el mejor aliado de la comunicación y todo un embajador de la marca.

Los programas de incentivos dirigidos a empleados, además de incidir en cuestiones como la motivación y, en última instancia, las ventas, nos permitirán deleitar a nuestros trabajadores, proveedores y distribuidores, consiguiendo que transmitan así mensajes positivos sobre la marca. De esta manera, conseguiremos mejorar nuestro branding o imagen de marca, a la vez que conseguimos resultados también en términos de employer branding, la disciplina que trata sobre la reputación de una empresa en términos de lugar de trabajo.

La motivación de empleados es una disciplina que muchas veces se olvida o se minimiza en favor de las acciones dirigidas al cliente final, ya sea en forma de programas de fidelización o de cualquier otro tipo de táctica de marketing.

Motivación de equipos comerciales

En el caso del equipo de ventas, trabajar en el vínculo entre la marca y los empleados es absolutamente clave. En este caso, la motivación puede centrarse por ejemplo en cuestiones de formación, a través de plataformas que de alguna manera gamifiquen el proceso de aprendizaje de las características de los productos, el propio catálogo o los pormenores de cada servicio que se ofrezca desde la compañía. Una de las mecánicas más comunes es la de ofrecer puntos a cambio de completar módulos formativos, y establecer un sistema de redención de dichos puntos a cambio de producto, material corporativo o regalos.

Incentivos a la red de distribución y al canal de ventas

Si nuestra marca trabaja con distribuidores externos, o si nuestro producto es susceptible de ser vendido en establecimientos multimarca —desde unos grandes almacenes a un bar o cafetería—, incentivar a la red de distribución o al canal, respectivamente, será indispensable. A través de programas de incentivos y motivación comercial, podremos conseguir que las diferentes personas implicadas en el proceso de ventas prescriban nuestra marca por encima de las de nuestros competidores.

Además de los beneficios evidentes, que serán en última instancia el aumento de las ventas y conversiones, los programas de incentivos o de motivación a los canales de ventas y distribución nos devolverán una información importante que nos permitirá optimizar de manera continua tanto los propios programas como el rendimiento de los mensajes clave de la marca. A través de la recolección y procesamiento de datos, podremos obtener un conocimiento exhaustivo sobre cómo funcionan y rinden nuestros productos o los propios mensajes que utilizamos para su comunicación.

la productividad y el correo electrónico

La productividad y el correo electrónico

El concepto de productividad ha cambiado de manera muy llamativa en las últimas décadas, especialmente si nos fijamos en los trabajos de oficina. Gracias a las enormes mejoras en el software que utilizamos a diario en nuestros puestos de trabajo, actualmente somos capaces de producir muchísimo más que antaño en las mismas horas de trabajo.

Como ya hemos dicho en alguna ocasión, existen multitud de herramientas que hacen posible trabajar mejor sin trabajar más. Los clientes de correo electrónico, por lo general, no son el caso. Al menos no sin cierta intervención organizativa.

Productividad y motivación

La productividad y la motivación en el trabajo están íntimamente ligadas. Llevar a cabo tareas de manera ágil y cómoda, completándolas en tiempo y forma, producirá una sensación de satisfacción a través del sistema de recompensa de nuestro cerebro.

Pero no es necesario entrar demasiado en el análisis de procesos cerebrales. Desde un punto de vista más sencillo y pragmático, resulta más que evidente que la improductividad causará frustración. Es más, nos hará irnos tarde del trabajo, y muchas veces para seguir dándole vueltas a cuestiones estrictamente laborales en nuestra casa o en el trayecto de vuelta.

La productividad y el correo electrónico

El correo electrónico es sin duda uno de los grandes enemigos de nuestra productividad. Por lo general, los empleados de oficina trabajamos con el cliente de correo abierto, y con las notificaciones activadas —notificaciones de escritorio, notificaciones en el teléfono móvil, o incluso en el smartwatch. O peor aún, todas a la vez—.

Cuando recibimos un correo, el instinto nos sugiere hacer clic en la notificación, leer y responder al instante, sin plantearnos siquiera que quizá no siempre sea necesario. Es más, seguro que muchos de nosotros hemos acostumbrado a nuestros interlocutores a la respuesta inmediata. Como decía Quino por boca de su famosísima Mafalda, «lo urgente no deja tiempo para lo importante».

Cada vez son más las voces que aconsejan no actuar de esta forma, ya que es una de las maneras más rápidas de perder la concentración. Una concentración que, sin duda, costará minutos recuperar. Los expertos hablan de consultar el correo electrónico entre 4 y 6 veces a lo largo de toda la jornada. Esto, por supuesto, implicará desactivar todas las notificaciones que tengamos configuradas y establecer un horario para comprobar el correo y responder a aquellos que requieran respuesta. Si nos necesitan de manera urgente, podrán contactar con nosotros a través del teléfono.

El correo electrónico tampoco debería convertirse en un repositorio de archivos. Por lo general, los buscadores integrados en los clientes de correo son insuficientes y requieren el uso de operadores de búsqueda complejos, por lo que depender de ellos para encontrar un archivo será bastante improductivo.

Existen metodologías como la del inbox zero —con multitud de tutoriales en internet— que nos muestran cómo deberíamos organizar el correo mediante etiquetas o carpetas, procurando dejar siempre vacía la bandeja de entrada al final del día.

Sea como sea, el correo electrónico es una gran herramienta de productividad pero, como con todo, hay que aprender a utilizarla de la mejor manera posible.

principio de pareto y la productividad

El principio de Pareto y la productividad

La productividad se define como la capacidad de producción por unidad de trabajo y como la relación entre lo producido y los medios empleados, que pueden ser la energía, mano de obra, materias primas, etc. En ocasiones hemos oído aquello de que “el 20% del trabajo produce el 80% de los resultados”. Esta afirmación deriva de la norma conocida como “principio de Pareto”.

En 1896, el economista italiano Vilfredo Pareto formuló este principio haciendo referencia a algo completamente diferente. Afirmaba que, en Italia, el 80% de las tierras eran propiedad del 20% de la población. Extrapolando esta cuestión a otros países, descubrió que este tipo de distribución 80/20 era muy común. Durante las décadas siguientes, hubo una serie de teóricos y profesionales que decidieron comprobar si esta cuestión era aplicable a una grandísima variedad de fenómenos estadísticos: el 20% de la población ostenta el 80% del poder, el 20% de las cosas que hacemos ocupa el 80% de nuestro tiempo, el 20% de tu cartera de clientes genera el 80% de tus ingresos, etc.

Obviamente, y como pasa con gran parte de los conceptos relativos a la estadística, estos porcentajes son simplemente una estimación. Por mucho que podamos generalizar, nunca podríamos aplicarlo a todos los fenómenos ni explicar al cien por cien los mismos basándonos solamente en esta regla. Pero el principio de Pareto tiene aplicaciones que pueden ser muy útiles para el día a día. Un ejemplo claro es este en el que coinciden muchos académicos: la regla 80/20 es perfectamente aplicable a la productividad; o dicho de otra forma, el 80% del éxito de tu trabajo provendrá del 20% de tu esfuerzo.

¿Cómo aplicar el principio de Pareto a tu trabajo?

Lo primero que debemos hacer si queremos aumentar nuestra productividad y trabajar mejor sin trabajar más es entender cómo se produce este fenómeno según el cual el 20% del esfuerzo dedicado devolverá el 80% de resultados (y ocupará el 80% de nuestro tiempo).

1 – Identifica cuáles son las actividades más importantes y prioriza:

¿Qué 20% de tus labores genera los resultados más relevantes? Identificar estas tareas principales es lo más importante para poder comenzar a aplicar este principio a tu día a día. Una vez identificadas, ordénalas y priorízalas. A veces no es fácil comenzar por este punto y quizá tengas que ir revisando el orden de prioridades mientras vas aplicando estas reglas. Es normal que en ocasiones no sepamos cómo de importante es algo hasta ver su resultado.

2 – Dedícales tu horario más productivo:

Cada persona es un mundo, y más en cuestiones de productividad. Algunas personas trabajan mejor por las mañanas y a otras les cuesta mucho más arrancar. Identifica en qué horas trabajas mejor y plantéate llevar a cabo tus tareas durante ese horario. Por ejemplo, podrás dedicar las mañanas a trabajar en tus proyectos más importantes y dejar las tardes para las reuniones, los eventos y la formación.

3 – Recuerda aplicar el 80/20 a tus tiempos:

Si seguimos el principio de Pareto, debemos recordar que el 20% más relevante ocupará el 80% de tu tiempo. No desesperes si ves que estas tareas se llevan la mayor parte de tu jornada. Al fin y al cabo es lógico que ocurra esto.

Programas member get member

Programas member get member: fidelización y captación de la mano

Los programas de fidelización representan uno de los principios básicos del marketing relacional. Según multitud de estudios repetidos a lo largo del tiempo, captar un nuevo cliente tiene un coste hasta 7 veces mayor que fidelizar a uno con el que ya contamos. Pero para la mayoría de empresas, la fidelización y la captación han de convivir. Es muy complicado hacer crecer el negocio sin contar con ambas fuentes de ingresos. Una de las maneras más eficientes de hacer crecer las ventas es precisamente la combinación de la captación y la fidelización a través de programas member get member.

Los programas member get member, también llamados a menudo programas de referidos o referrals, se basan en que sean los clientes los que recomienden tu marca o tus servicios a sus amigos y conocidos. Por lo general, estas recomendaciones llevarán asociada una recompensa, normalmente en forma de descuento o regalo, ya sea por cada cliente o por cada X clientes que lleguen a nosotros referidos por esa persona.

Este tipo de programas requieren de cierto esfuerzo de comunicación a la hora de ser puestos en marcha, pero una de sus ventajas más relevantes es que normalmente son capaces de mantenerse en funcionamiento por sí mismos. Si el programa es de duración limitada, eso sí, será necesario comunicarlo y darle toda la difusión posible, para que así nuestros clientes puedan conocerlo y difundirlo entre sus allegados, y al mismo tiempo nuestra audiencia potencial pueda sacarle partido. Si se trata de un programa continuo en el tiempo, podemos mantener un funcionamiento igual durante todo el año, o hacer campañas especiales que coincidan con promociones y ofertas.

Comunicar, difundir y promocionar los programas member get member en nuestras comunicaciones, así como dar la opción a nuestros clientes de que lo comuniquen de manera sencilla en sus redes sociales serán algunas de las claves para hacer que el programa cobre vida propia y consiga ir captando nueva clientela a la vez que fidelizamos a la ya captada.

Según numerosos estudios, la tasa de confianza de las recomendaciones es un 85% más alta cuando vienen de amigos o conocidos que directamente desde una marca, ya sea en web, redes sociales, comunicaciones directas por correo electrónico o publicidad. De la misma forma, más de la mitad de los consumidores dicen que es más probable que hagan una recomendación si reciben a cambio un incentivo.

Si antes decíamos que la fidelización es siete veces más económica que la captación de nuevos clientes, los programas de referidos muestran aún más ventajas. Los referidos son los clientes con el coste de adquisición más bajo frente a cualquier otro tipo de estrategia de marketing o comunicación.

A la hora de diseñar tus estrategias de referidos o programas member get member, es muy importante revisar cuáles son tus objetivos de marketing. Si estos programas están alineados al 100% con la estrategia, se convertirán en una fórmula muy eficaz para cumplir objetivos y será mucho más sencillo medir los resultados y el retorno de la inversión.

Tendencias branding 2019

Tendencias en branding en 2019

En cuestión de tendencias, todo va cada vez más rápido. Si nos centramos en el mundo del branding —aunque todo esto es común a cualquier disciplina susceptible de ser influida por la tendencia—, hasta hace poco, podíamos hablar de décadas. Las marcas de los 50 (y su llamativa publicidad y forma de comunicarse), las de los 80 y los 90…

Hoy en día, cuando estamos a punto de llegar al final de la segunda década del siglo XXI, no seríamos capaces de reconocer un estilo de la década en cuestiones de comunicación, marketing o diseño visual de las marcas. Por supuesto que es posible identificar una serie de tendencias y situarlas en la dimensión temporal, pero quizá hayamos dejado de poder hablar de estilos concretos y de décadas como algo inseparable.

Esta velocidad en los cambios viene dada en parte por la rápida evolución tecnológica que, entre otras cosas, ha hecho que pasemos muchas horas al día recibiendo mensajes de marcas y contemplando imágenes en muy diferentes soportes. Puede que nos cansemos de lo que leemos y vemos antes y puede que llamar nuestra atención sea una tarea cada vez más complicada.

A pesar de estas cuestiones, podemos detectar una serie de tendencias que han ido ganando fuerza en los últimos meses y que seguramente definan el trabajo de las marcas durante 2019.

El instante de la comunicación

Ya no se trata solo de estar en el soporte o en el medio que usa tu cliente ideal. Los buyer persona que definamos para cada marca tendrán que tener claro cuál es ese momento de consumo en el que el cliente potencial verá nuestro mensaje.

Marca figital

Las fronteras entre lo físico y lo digital llevan años difuminándose. La tan mencionada transformación digital dará paso al entendimiento de que no hay que optar por estar en lo digital o fuera de ello, sino que se estará inevitablemente entre estas dos dimensiones, de manera combinada y simultánea.

Experiencia de usuario

La experiencia —en la compra, en el uso, en la navegación web— del usuario, también llamada UX, se situará por encima incluso del propio producto en cuanto a relevancia estratégica. En un mercado con productos cada vez más similares, la propuesta de valor deja de ser el producto para pasar a ser la experiencia.

Exclusividad y selección

El concepto de exclusividad en su acepción más literal. Las marcas comienzan a ser selectivas con sus clientes, por ejemplo, dejando claro en su comunicación no solo a quién van dirigidos, sino también a quién no. Algunas compañías están empezando a preguntarse qué tipo de cliente quieren: sostenible, solidario…

Activismo sostenible

Y hablando de sostenibilidad, este concepto será sin duda el que marcará el final de esta década y la totalidad de la siguiente. Las empresas comienzan a subirse al carro del discurso de la sostenibilidad y no solamente lo difunden, sino que lo integran por primera vez en sus estrategias de negocio. Habrá que estar atentos, eso sí, al llamado greenwashing, el uso de la retórica ecologista o sostenible por parte de compañías que quizá no lo son tanto.

Smarketing

La fusión de las ventas (sales) con el marketing tiene como resultado el llamado Smarketing. Son muchas las empresas que ya lo aplican, pero cabe esperar que la cantidad crezca. No en todos los casos hablaremos de un departamento híbrido, sino de perfiles híbridos en departamentos independientes de marketing y en ventas o incluso de una comunicación más profunda entre ambos departamentos.

motivar a los empleados

Motivar a los empleados durante un proceso de fusión

Motivar a los empleados durante una fusión puede antojarse como una labor complicada. Un proceso de fusión puede representar un momento verdaderamente delicado para una empresa no solamente por todos los aspectos burocráticos, legales o que conciernan de manera explícita a aspectos empresariales, sino también en aquellos aspectos relacionados directamente con el bienestar de los empleados.

Tras la crisis económica de 2008, las fusiones entre empresas han pasado de ser eventos más o menos esporádicos a casi un habitual en el panorama de los negocios. La concentración de empresas y carteras de clientes ha sido más común en los últimos 10 años que en períodos anteriores. Una fusión empresarial, si no se tienen en cuenta ciertos aspectos, dará pie a problemas como ambientes de trabajo negativos u otros problemas con el personal.

Sin embargo, se trata de consecuencias completamente evitables siempre que contemos con una planificación estratégica que tenga en cuenta cualquiera de las circunstancias que pueden surgir tanto a lo largo del proceso como tras este.

Uno de los factores clave debe ser el seguimiento, estudio y observación de conductas del personal, poniendo en marcha protocolos que reduzcan las fricciones o perturbaciones que la fusión pueda tener en las personas que forman parte de cada empresa y de la nueva resultante.

Controlar la dispersión de rumores será posible a través de un protocolo de comunicación interna que mantenga a los empleados informados del proceso en todo momento y que los haga partícipes. Existen infinidad de mecanismos para fomentar esta participación.

Motivar a los empleados de manera diferente

Una de las opciones que podemos plantearnos durante un proceso de este tipo es la de motivar a los empleados a través de un programa preestablecido de motivación que incentive la participación directa en el proceso.

Por definición, todos los colaboradores de una marca —los internos y los externos— son embajadores potenciales de la misma. Cada empleado, cliente o proveedor comunicará sobre tu marca en algún momento. En este sentido, el sentimiento de la persona al respecto de la marca será lo que motive el carácter positivo o negativo de dicha comunicación.

Durante procesos complejos como el que nos ocupa —una fusión o adquisición de compañías— se hace aún más importante implicar a todos estos públicos en los valores de la marca, para poder asegurarnos de que lo que comunican está alineado con estos.

Un programa de motivación construido a través de incentivos profesionales, regalos, o experiencias será una manera de fidelizar a los empleados o incluso de hacer que sientan suya la nueva marca resultante de la fusión, en caso de que así sea.

nueva identidad Galanta

Repensando y adaptando la imagen de Galanta

Las unidades de negocio de Mediapost —compañía de la que forma parte Galanta desde el inicio— han pasado por un proceso de cambio visual y, en algunos casos, incluso funcional o de oferta de servicios que culmina hoy con el lanzamiento de las nuevas imágenes.

Este proceso de cambio viene motivado en parte por un cambio organizacional en la propia Mediapost que, consciente de su existencia en un mundo cambiante y vulnerable, tiene como prioridad la adaptabilidad, siempre para ofrecer el mejor de sus servicios a sus clientes.

El pasado año 2017, tras finalizar el proceso de fusión entre Galanta, PSM y Promarsa, se decidió reelaborar la marca, tanto desde el propio naming como en la identidad visual. Finalmente, se decidió que “Galanta” era el nombre definitivo, conservando el de la compañía más grande en el momento de la fusión, pero con una nueva imagen. A partir de entonces, Galanta era azul y su logotipo se formaba con letras redondeadas y amables, acompañado con el claim —el pequeño texto descriptivo bajo el logo tipográfico— “Leader in Loyalty Programs”.

Curiosamente estos cambios en la imagen de Galanta, que la hacían diferenciarse del resto de unidades de negocio en color y en forma, han sido el verdadero motor del cambio en el resto de marcas de Mediapost: Quantic, Vócex, Geobuzón y Directia.

Pero —tal y como ocurre en todos los procesos de rebranding, y más si existen varias marcas que han de relacionarse a la vez que consiguen diferenciarse entre sí y capitalizar una identidad propia— Galanta debía pasar por un pequeño restyling para adecuarse a la nueva imagen de sus compañeras.

El resto de unidades de negocio han adoptado un nuevo color, pasando del rojo de Mediapost que unificaba a todas con la excepción de Galanta a un amarillo mostaza para Vócex, el naranja para Quantic o un verde para Directia. En el caso de Geobuzón, se ha conservado el rojo por razones identificativas y de significado. La imagen de Galanta, finalmente, se ha quedado con su ya habitual azul, el color de la lealtad y la fidelidad que tan bien nos representa.

La decisión que se ha tomado ha sido la de mantener la imagen ya implementada en 2017, con un dos pequeños cambios en el claim. El primero de ellos, de significado: decidimos que los claims de las unidades de negocio debían responder a un sencillo “¿qué hacemos?”. Y lo que hacemos en Galanta son, resumiendo, “Loyalty Programs”. El segundo cambio es puramente formal: la tipografía del claim y su tamaño se unifican con el resto de unidades de negocio.

La convivencia entre las marcas es ahora más colorida y llamativa, sin perder la sobriedad pero adaptando el significado de formas y colores a la labor de cada unidad de negocio.

En esta nueva etapa que abrimos desde Mediapost —y en particular desde Galanta— queremos seguir tendiendo a la excelencia en nuestra labor de crear, desarrollar y mantener relaciones sostenibles y responsables entre nuestros clientes y los suyos, mediante soluciones personalizadas basadas en el conocimiento, la innovación, la empatía, el compromiso y la transparencia. En estas relaciones, la fidelidad y la lealtad estarán en manos de Galanta para facilitar el proceso.

Herramientas de productividad

Herramientas de productividad: trabajar mejor sin trabajar más

La motivación en el trabajo pasa por optimizar procesos. Un empleado más productivo y que consiga llevar sus proyectos con agilidad y sin encontrarse con trabas a cada paso, con toda probabilidad será más feliz. Tener que invertir horas de más en la jornada laboral no implica que el resultado sea mejor. De hecho, existen estudios que aseguran lo contrario: a mayor duración de las jornadas, menor productividad.

La mayoría de trabajos de oficina pueden resolverse con un cuaderno, un bolígrafo, un teléfono y un cliente de correo electrónico. Pero estos empleos son por definición multitarea: estamos pendientes del correo mientras completamos un presupuesto y contestamos al teléfono. ¿Y si tuvieras a tu disposición una serie de herramientas de productividad y aplicaciones que te permitan poner orden, ahorrar tiempo y finalizar antes tus proyectos?

Por supuesto, hacerse con una nueva herramienta implica un período de adaptación. Acostumbrarse a utilizarla será quizá la parte más complicada, pero una vez conseguido el hábito, el resultado será positivo. Dicen que el cerebro humano se acostumbra a un nuevo hábito a los 21 días de practicarlo. Si estás dispuesto a cambiar tu forma de trabajar en cosa de tres semanas, aquí tienes una serie de herramientas de productividad que harán tu trabajo —e incluso tu vida personal— más fácil.

Gestión de proyectos

Métodos como el kanban o el GTD (getting things done) son de sobra conocidos y, aunque solo requieren de un bolígrafo y un papel —o un taco de notas autoadhesivas, en su defecto—, existen multitud de aplicaciones que te permitirán aplicarlos en un móvil u ordenador. Una de nuestras favoritas es Trello, un panel personalizable que permite organizar tareas, asignarlas a miembros del equipo, etiquetarlas y categorizarlas según su estado (en proceso, completadas, pendientes…).

Herramientas de productividad Trello

Llamadas y videoconferencias

Si trabajas en remoto o tienes clientes en otra ciudad, seguro que conoces herramientas como Skype, Webex o Google Hangouts, a través de las cuales puedes contactar con quien desees, y hablar a través de chat, videollamada o compartiendo tu pantalla. Otras como Appear te permiten todo esto sin necesidad de registrar a todos los participantes: simplemente creas una sala, envías el enlace y los demás pueden “aparecer” e interactuar en ella.

Comunicaciones en equipo

El correo electrónico es uno de los más conocidos vampiros de la productividad. Estar pendiente de los mensajes entrantes nos impide a veces concentrarnos en nuestras tareas. Además, el volumen de correos electrónicos suele ser muy alto, siendo la mayoría de ellos puramente conversacionales. Con herramientas como Slack, un espacio colaborativo donde compartir información con tu equipo, es posible minimizar el volumen de correos.

Herramientas de productividad Slack

Curación de contenidos

Ya sea el contenido el centro de tu trabajo o lo utilices como fuente de información o inspiración, es imprescindible contar con un repositorio de artículos de consulta que tener al alcance de la mano. Por supuesto, un documento de Word en el que ir pegando enlaces está bien, pero una mejor solución puede ser Pocket, una herramienta que te permite guardar cualquier enlace o artículo “para después”, añadiendo etiquetas y categorías para que puedas tenerlo organizado.

Contar con herramientas de productividad como las que hemos descrito puede marcar la diferencia en tu trabajo. Ten en cuenta que existen multitud de herramientas de este tipo, y lo mejor es que investigues hasta encontrar la que más encaje con tu forma de trabajar. ¿Por qué no pruebas con alguna de las que te recomendamos?

Motivación empleados

La ciencia de la motivación: ¿cómo funcionan las recompensas en nuestro cerebro?

La motivación, la incentivación y las recompensas basan su existencia en un mecanismo del cerebro humano muy ligado a la evolución y a la supervivencia. Hace miles de años y al igual que muchas especies animales, los primeros humanos tuvieron que aprender ciertas actitudes que los ayudaban a sobrevivir a la naturaleza. El cerebro humano evolucionó hasta hacer aparecer el sistema de recompensa y motivación. Este sistema no es más que la asociación de determinadas situaciones a una sensación de placer que premia unas acciones sobre otras, haciéndonos aprender sobre la marcha cuáles son preferibles para nosotros. Por ejemplo, una sensación de satisfacción al encontrar alimento era la que empujaba a estos primeros pobladores a buscarlo.

La motivación, por tanto, existe para ayudarnos a localizar un objetivo y a ponernos en marcha para cumplirlo.

En un mundo civilizado, en el que sobrevivir ya no depende tanto de nuestras propias acciones, el sistema de recompensa sigue activo en nuestro sistema nervioso y nos permite relacionarnos con el entorno, completar tareas pendientes o crear lazos de amistad, entre otras cosas. En el caso de una empresa, motivar a la fuerza de ventas a conseguir unos objetivos tiene mucho que ver con esto.

Antes de diseñar los programas de incentivos y de motivación comercial para tus empleados, tu fuerza de ventas o tu canal de distribución, es conveniente conocer cómo funcionan estos mecanismos en el encéfalo.

Motivación

En este proceso es clave la dopamina, un neurotransmisor que, entre otras muchas cosas, es el causante de las sensaciones placenteras en nuestro cerebro. Gracias a ella, el sistema de recompensa “viaja” por diferentes regiones de nuestro cerebro, desencadenando reacciones que dan forma a nuestro comportamiento. Lo más relevante de todo este proceso es que tiene su origen en el tronco del encéfalo —un área más bien “primaria” de nuestro sistema nervioso que tiene mucho que ver con los mecanismos involuntarios de la supervivencia— y pasa por diferentes regiones hasta consolidarse en el lóbulo frontal, la parte del cerebro relacionada con el aprendizaje. Por esta razón, los procesos de motivación terminan por aprenderse, e involuntariamente, nuestra mente termina por distinguir de manera previa qué acciones tendrán esta recompensa positiva, incorporando esta información como aprendizaje.

Planteado así y unido al concepto de empleados, fuerza de ventas o red comercial de distribución, puede sonar ligeramente manipulador pero, en definitiva, estamos hablando de un proceso del que todos somos conscientes: cuando se nos recompensa por algo, somos más propensos a llevarlo a cabo.

En la mayoría de los casos, la motivación no está tan relacionada con el dinero como pueda parecer. Un plan de incentivos no tiene por qué sentar sus bases en una bonificación de carácter económico, sino que podemos acompañar esta bonificación con un sistema de recompensas basado en regalos que resulten atractivos y aspiracionales. Esto está especialmente indicado para el canal distribuidor: si tu marca opera en una categoría en la que compiten diferentes commodities, será muy positivo para tus resultados asegurarte de que los puntos de venta que la distribuyen prefieran vender tu marca frente a la competencia. Diseñar un programa de motivación atractivo con regalos para el vendedor o para el punto de venta puede marcar la diferencia.

Imagen corporativa fidelización

Por qué cuidar la imagen corporativa

La imagen corporativa ­–también llamada identidad visual– es una herramienta con la que cuentan las empresas para generar una percepción positiva de la identidad de marca en su público. Por eso es imprescindible cuidarla, y controlar al detalle sus aplicaciones.

Los elementos que componen la imagen corporativa de una marca reflejan cómo es la compañía: sus valores, su personalidad, las emociones que transmite y que permiten a sus clientes sentirse identificados. Es parte de la experiencia de cliente y ayuda a la fidelización de colaboradores, empleados, distribuidores o fuerza de venta.

Por lo general, con el paso del tiempo, el número de competidores de una marca aumenta. Por este motivo, el cuidado al detalle de la imagen corporativa se va haciendo cada vez más importante. Al mismo tiempo, aparecen nuevos soportes, por lo que el manual de identidad visual de una empresa ha de ser un documento vivo, que refleje las necesidades de la marca y establezca cómo ésta debe aparecer en función del tamaño, color, etc.

¿Por qué es importante cuidar la imagen corporativa?

Por el reconocimiento de marca: el hecho de que una marca se reconozca y se recuerde vendrá dado por su imagen, por cómo se presenta ante el público y por las ideas y sensaciones que transmitan sus elementos visuales. El posicionamiento de la marca en su mercado dependerá en gran parte de este tipo de cuestiones.

Por coherencia visual: una imagen corporativa sólida contribuye a la percepción homogénea por parte del público de toda la gama de productos y servicios de una compañía. Esta homogeneidad ha de estar presente no solo en soportes físicos y digitales, sino en todo el proceso de diseño de los productos o incluso en las estrategias de comunicación, marketing, comercial, etc.

Por diferenciación con la competencia: la marca habrá de diferenciarse fácilmente de sus competidores, tanto en el uso de logos, tipografía o colores como en cuanto al propio tratamiento de la identidad: cómo una compañía comunica sus mensajes o cuánto cuida de su imagen pueden ser elementos diferenciadores en sí mismos.

Por el valor percibido: una marca coherente y homogénea a lo largo de todos sus soportes y mensajes visuales y cuya identidad esté presente de forma correcta en todos los puntos de contacto con sus públicos será capaz de transmitir un valor más alto y generar confianza tanto entre sus clientes como entre sus empleados.

Por el incremento de las ventas: las compañías que cuidan su imagen serán más propensas a generar más ventas. Esto está relacionado con el valor percibido: aquellas marcas que no cuiden de su identidad no generarán la confianza suficiente para vender.

Por todas estas razones, entre otras, cuidar la imagen corporativa de una marca es algo imprescindible. Materiales de comunicación, publicidad, elementos promocionales en punto de venta, uniformes de los empleados, canales de venta propios tanto online como offline, artículos de merchandising… En definitiva, todos aquellos elementos a través de los cuales la marca interactúe con su público ­–ya sea interno o externo­– deberán respetar y cuidar al detalle la imagen corporativa.